
Por:Dr. Adolfo Llinás
De la REVISTA DE ORTOPEDIA
La explosión del conocimiento científico, la necesidad de discriminar entre investigadores para su promoción académica, la competencia por los fondos para financiación de investigación y el deseo de la industria de influenciar nuestra elección de sus productos, ha creado un nuevo nivel de complejidad en el proceso académico. Este es, la división de las revistas científicas en dos categorías: no arbitradas y arbitradas. La diferencia entre estas categorías radica en la calidad del material que contienen. Por esta razón, cada una de ellas, tiene un impacto distinto sobre el aprendizaje de los lectores y sobre las carreras académicas de quienes en ellas publican.
Este editorial busca señalar las diferencias entre las publicaciones no arbitradas y arbitradas, y comunicar a los lectores la resolución del comité editorial de iniciar una transición en nuestra revista de la primera categoría a la segunda.
¿QUÉ SIGNIFICA ARBITRADA?
La palabra «arbitrada» es una traducción del vocablo inglés, «refereed», que ilustra el concepto de que una autoridad externa al artículo lo evalúa y produce un veredicto sobre su veracidad y relevancia. Otra manera de referirse a las publicaciones arbitradas en inglés es llamarlas «peer reviewed». Más allá de ser una segunda manera de llamarlas, la expresión presenta el concepto de que el árbitro es un par, un igual, es decir, la persona con un mayor potencial crítico.
DIFERENCIA ENTRE REVISTAS NO ARBITRADAS Y ARBITRADAS
Una revista no arbitrada tiene un proceso editorial relativamente sencillo. Los artículos son revisados por un editor que pertenece al comité editorial, y el énfasis de sus críticas suele ser de forma. La uniformidad del texto se consigue en un ciclo editorial, y la segunda vez que los autores reciben el manuscrito, generalmente éste se encuentra en forma de planchas para su edición final. El escrutinio metodológico al que se someten los artículos durante el proceso editorial en las revistas no arbitradas es poco, y el porcentaje de artículos rechazados es bajo.
En cambio, una revista arbitrada tiene un proceso editorial complejo, donde un editor del comité editorial selecciona a dos expertos en el tema para que ellos evalúen el artículo. Estos expertos usualmente no pertenecen al comité editorial y son de reconocida credibilidad en el ámbito nacional o internacional. Este proceso es anónimo con el objetivo de permitir crítica sin temor a represalias, y es coordinado por el editor principal. Los editores deben recibir una respuesta detallada de los autores a cada una de sus críticas y sugerencias. Este proceso con frecuencia requiere dos o tres ciclos editoriales que pueden resultar en demoras sustanciales en la publicación de un artículo. Las exigencias metodológicas de este tipo de revistas son severas y esto resulta en un alto índice de rechazo de artículos. Por ejemplo, en 1994, el Journal of Bone and Joint Surgery Británico, que es considerada una revista de rigor intermedio, rechazó el 80% de los artículos que fueron revisados por sus editores.
¿POR QUÉ FUNCIONA EL SISTEMA?
La mayoría de universidades de relevancia internacional al igual que las agencias financiadoras de investigación, exigen que los científicos que interactúan con ellas enumeren por separado en sus hojas de vida, las publicaciones no arbitradas de las arbitradas. El tener únicamente publicaciones no arbitradas en el currículum es contraproducente, ya que el investigador es percibido como alguien carente de la capacidad de hacerlo a más alto nivel, es decir, al nivel de las arbitradas. La excepción a esta anotación son aquellas publicaciones que se hagan en revistas no arbitradas por invitación, las cuales deben ser incluidas en una categoría aparte. Por lo tanto, el valor académico de las publicaciones no arbitradas es mínimo.
Las publicaciones arbitradas en cambio, son el principal elemento por medio del cual el medio académico internacional y las agencias financiadoras de investigación miden la productividad, la profundidad y el potencial de un investigador. Como la comunidad internacional en cada área de subespecialidad es reducida, y como los recursos económicos son limitados, es común que autores y editores compitan directamente en el mundo real, por fuera del proceso editorial. En otras palabras, autores y editores compiten por la misma tajada de la torta. Es por esto, que como resultado de este proceso, sólo las publicaciones que son irrechazables son aceptadas.
Además del beneficio directo de este proceso para los lectores de la revista y los autores que publican en esta sección, existe beneficio adicional para los árbitros o editores. El que la revista invite a un individuo a arbitrar un artículo constituye una distinción especial, ya que lo señala como un experto en el área, con capacidad crítica, objetividad y honestidad. Por lo tanto, este individuo está autorizado a enumerar en una sección independiente de su hoja de vida, aquellas revistas que lo han invitado a arbitrar.
En el proceso de arbitramento, existe beneficio para los lectores de la revista, los autores de los artículos, y los árbitros, pero quién más se beneficia, es el proceso académico. Es como resultado de este delicado balance de beneficios e intereses que el sistema funciona.